Caballo veterano, de edad avanzada, caballo senior… Hay múltiples denominaciones, pero ¿a qué edad un caballo pasa a ser considerado sénior? Parece que los expertos coinciden, más o menos, en que es a los 18 o 20 años.
Hablaremos de los cambios que ocurren en el caballo de edad avanzada que repercuten en su nutrición, y cómo compensarlos con una correcta alimentación.
El caballo de edad avanzada necesita más vitaminas, minerales y ácidos grasos, pero menos azúcares y almidón. Además, la fibra y la proteína deben de ser muy digestibles
Con la edad, la absorción de nutrientes disminuye, por lo que es clave ajustar la alimentación de los caballos mayores para mantener su salud y bienestar.
Vitaminas y minerales:
Necesitan más zinc, manganeso y selenio, además de calcio, fósforo y magnesio para el metabolismo óseo. Si tienen problemas renales, es recomendable adaptar su dieta.
Energía y proteínas:
Requieren un mayor aporte energético y de ácidos grasos esenciales (omega 3 y 6) para conservar su condición física. Las papillas rehidratantes pueden ayudar.
Fibra:
La digestión se vuelve menos eficiente, por lo que es fundamental ofrecer forrajes de alta calidad y asegurar un mínimo del 1,5 % de su peso en fibra (al menos 8 kg para un caballo de 500 kg).
Azúcares y almidón:
Se deben reducir, ya que una mala digestión puede causar problemas intestinales. Además, el 50-60 % de los caballos mayores de 18 años tienen Síndrome de Cushing, lo que exige un control más estricto de estos nutrientes.
Un pienso equilibrado y adaptado a sus necesidades es clave para garantizar una buena calidad de vida en la etapa sénior.